El abordaje de las infecciones del sistema nervioso central (SNC) representa uno de los mayores desafíos en la medicina de urgencias. La diferencia entre una recuperación completa y secuelas permanentes o la muerte suele depender de la rapidez con la que el clínico logre equilibrar dos objetivos contrapuestos: la obtención de un diagnóstico etiológico preciso mediante la punción lumbar (PL) y el inicio inmediato de la terapia antimicrobiana.
Definiciones y Diferenciación Clínica
Es fundamental distinguir entre la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la afectación del tejido cerebral propiamente dicho.
- Meningitis: Es la inflamación de las meninges. Clínicamente se manifiesta con la tríada clásica de fiebre, cefalea y rigidez de nuca, aunque la ausencia de alguno de estos signos no descarta el diagnóstico.
- Meningoencefalitis: Ocurre cuando la inflamación de las meninges se acompaña de disfunción del parénquima cerebral, manifestada por alteración del estado mental, cambios de conducta, memoria o lenguaje.
- Encefalitis: Se caracteriza primordialmente por la disfunción neurológica (cambios cognitivos o conductuales).
Tip de examen: No asuma que un paciente con fiebre y una crisis convulsiva tiene simplemente un "periodo postictal". Si la conciencia no mejora o hay déficit focal, debe investigar inmediatamente infección del SNC o lesiones estructurales.
Diagnóstico: El Rol de la Punción Lumbar y la Neuroimagen
El estándar de oro para el diagnóstico es el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR). Sin embargo, la decisión de cuándo realizar la punción lumbar es crítica para la seguridad del paciente.
En adultos, la OMS recomienda realizar una neuroimagen (TC) antes de la PL si existen signos de hipertensión intracraneal o riesgo de herniación, tales como:
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